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martes, 6 de marzo de 2012

- REPORTES 2 -

De la genética:
El inicio siempre ha acuciado a este tipo, preguntas sobre el origen de las cosas han rodeado su pensar.  Reproducimos alguna de sus cuestiones y dejamos a justicia del lector si estas dudas alcanzan la dignidad de entrar en el temario de la genética.
¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? En el transfondo de esta indagación lo importante es si el huevo es la forma o lo contenido en ella.  Profundizando un tanto más brota una hipótesis de vital importancia: de la gallina depende la forma o la gallina resulta de tal; o deviene de lo que hay dentro de la forma.
Este qué genético nos remonta a un prístino estado donde, sin lugar a alguna respuesta (puede suceder), preguntamos por un motor inanimado (véase ¿Aristóteles?) ¿Es el motor la forma o el ser?  Para no terminar preguntando algo por el estilo de si fue primero Dios o el hombre e incurrir en herejía, el empeño de esta pregunta recaerá sobre dos nombres, a saber, Alexis y Pablobitch, tratados en el capítulo siguiente.  Para justificar una trascendencia del texto nombramos estos dos seres y, se resalta, que no hay intención herética ni en la forma ni en el ser.  Estos empeños son de fácil translado a otros interrogantes:

  • ¿Qué fue primero: la luna o el lunar?
  • ¿Quién fue primero: el caballo o el caballero? ¿la cabuya?
De la Transgresión Onomástica
Y una aplicación comparativa
En este empeño reside una fuerza inherente a dos seres que se contrastan entre sí, una fuerza contradictoria.  En la lucha, una suscitación entre un ovoide y un huevo o lo que sea, se termina decantando un punto más o menos cercano a alguno de las entidades contrastadas.  Se puede hablar de un protagonista y el antagonista (¿quién es el antónimo de quién?).
Ambos buscan una luz que los ilumine dentro de su cascarón.  Diálogo luchado porque las pugnas son tangenciales: se trata de tocar el alma, no de manosearla ni acariciarla.  ¡Pregunta!: ¿Es el alma cáscara o relleno? Veamos:
Pablobitch: Se desconoce cómo llegó este nombre de procedencia eslava (Pavlovich) al inglés norteamericano.  Se habla de que cruzó el estrecho de Bering, bajó a los EEUU y lo que le continuó es de fácil deducción.  Literalmente la perra (puta) de Pablo o, para no entrar en ambigüedades la perra (puta) Pablo, de si es posesión o cualidad se aclara que corresponde al adjetivo.  Sin embargo la división gramatical es inevitable, sintácticamente incoherente.  La profundización siguiente sólo aclara lo contenido en el término, la literalidad; no en las posibles interpretaciones extraídas desde el alma o espíritu humano.  Bitch: forma inglesa despectiva para referirse a la prostituta, en inglés: whore.  Equivalente con la prostituta (puta) castellana y su trato peyorativo: perra.  Pablo contrasta con su adjetivo en la concordancia de género.  Sin embargo la expresión tratada no pierde su sentido, mucho menos su contemporaneidad.  Se obtiene la construcción pronominal: Pablo es una perra.  Por tanto la acepción inglesa de Pablobitch es actual y pragmáticamente, lo avala el contexto, significa.  En caso tal que se trabajase este alias desde la ambigüedad enunciada previamente, la perra de Pablo también alcanza las siguientes connotaciones: 1)  Pablo tiene (es padre de) una perra, y la denomina Pablobitch, así como los padres suelen nombrar a sus hijos en las regiones anglosajonas , por ejemplo: Jhonson (hijo de Jhon), Peterson, Harrison, entre otros.  Se evidencia una relación filial y paternal, incluso de amor.  2) Pablo tiene (posee) una perra en el interior de su cuerpo, lo cual le permite mostrar su espíritu tal cual es, sin que ese ánimo se ahogue en la forma del término o en el cascarón de la piel humana.  Surge una pregunta ambivalente: ¿Quién tiene (posee) a quién, el cascarón al ánimo o viceversa?
Alexis: El que no tiene palabras.  Para éste todo es inefable (nada puede ser dicho: ¿miedo? ¿Sabiduría o ignorancia?) Dónde vive: en el corazón de todo romántico absurdo, donde los sentimientos no tienen explicación.  Entonces ¿es pequeño? Eso depende, no del corazón, de la taciturna distancia entre amantes y amables.  La agredida y truncada etimología del nombre nos dice que el Alexis es totalmente griego y por voluntad propia y milagrosa su análisis se hace de la siguiente manera: A-: negación, sin, que no tiene.  –lexis: léxico, palabra.  Se subordinan las preguntas: ¿Existe? ¿Tiene miedo?... ¿de que exista, cuál es su brote personal?  De que exista, el Alexis es obscuro hasta la ininteligibilidad.  Se subordina una conclusión rápida, tal vez efímera: es más fácil explicar lo inexistente con palabras que con hechos, luego Alexis existe.  Surge una pregunta ambivalente: ¿Quién tiene a quién: el Alexis a la vida o la muerte al Alexis?