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martes, 6 de marzo de 2012

Fragmentos inéditos de un entrevistado: las artimañas del diletantismo.

En la búsqueda del conocimiento más esotérico a veces se encuentra uno con excentricidades, sin embargo en ese afán de conocimiento humano, tan característico, la siguiente publicación, recopilación de diferentes fechas, pretende demostrar una de las tantas facetas del ser humano: el diletantismo.  Para ello nos hemos valido de fragmentos de algunas entrevistas a cierto personaje, cuyo nombre no deseo recordar, para especificar algunos aspectos de esta cara, a veces tan oculta en el ser humano:

Primer fragmento:

A: Recuerdo que usted trató de explicar algo en la rueda de prensa, pero no le fue permitido…

B: Sí, lo he dicho siempre, soy profundo; sólo que terminé huyendo.

A: ¿Huyendo?

B: De mí mismo.

A: ¿Cómo fue eso?

B: Es sencillo decirlo, pero metodológicamente es muy complicado: buscando el fondo terminé escabulléndome, como un fondo desfondado, un abismo vacío.

A: Pero ¿Cómo es posible?

B: no, no deseo explicarlo, aún huyo de mí, no toco fondo y es ilógico explicar algo de lo que se huye y mientras se corre y se cae…

Segundo fragmento:

A: Alguna vez habló del asombro…

B: Sí, es asombroso, alguien lo dijo: mira como niño.  Sólo que por asombrarme de todo continuamente, se me ha vuelto costumbre el asombro; y no me asombro de que me asombre… pero me sigo asombrando.

A: No le entiendo.

B: haga de cuenta un adulto con costumbre y conciencia de niño que sigue conviviendo con un mundo de viejos.  O peor aún: un robot que no procesa más y piensa, pero piensa que es humano; y no, en realidad procesa que piensa que es humano y por eso sigue siendo robot.  Pero dejémoslo así, me voy…

Tercer fragmento:

A: En una ocasión habló del egoísmo…

B: Eh, sí, pero hoy yo no quiero hablar de eso; hablemos de usted: siempre he pensado que entre los dos, usted es el más aleccionado, pero no se me adelante, yo sé que me va a decir, pero no me dé las gracias, aún no las merezco, deja termino mi labor en ti.


Cuarto fragmento:

A: …También habló de la realidad…

B: Soy real porque han descubierto en mí talento ¿o es porque todos creen en mí? No lo recuerdo, pero soy espectacular y eso me hace real.

A: Y qué dice de la existencia

B: Es cuando hay un asidero, por ejemplo, las orejas del pocillo; obvio mi asidero no es ese, yo me agarro del micrófono, o del volante del coche o del timón del yate; existir es llevar las riendas de la propia vida.  Ah, y mis fanáticas se agarran de mis prendas.